miércoles, 9 de septiembre de 2015

Milagros.

Cuando el milagro que ansiabas
no llegó a nuestro destino
las pocas rosas del huerto
se esfumaron como gatos
que de la llovizna huyen
así como suele irse
la bondad del ambicioso
con la mente trastornada
por la codicia sin freno.

Los milagros se fabrican 
con afanes de trabajo
y creencias en la fuerza
de la voluntad humana
que no ha sucumbido ante
la potencia superior
del espíritu que hoy día
están mas lejos del hombre
y su destino de barro.

Son ideas de un ateo
mas creyente en los mortales
que en los signos de los dioses.

No por eso los milagros
de tu mente confundida
nos tienen en falsa espera
o quizás soy perdedor
como una vez me dijiste.

Me imaginas en un féretro
y me ves acariciando
cicatrices como grandes 
premios de guerras perdidas,
vanas luchas a favor
de un mundo de poca fe
indolente y sin memoria.

Es el único milagro
que he perseguido y contempla
como es la cosa, mi amor.

2 comentarios:

  1. Hola Orlando:

    Seguí el desarrollo del poema a través del foro. Me gustó mucho. Tampoco creo mucho en los designios de los dioses, tengo claro que mi destino está en mis manos.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Jhon Madison, saludos.
      Creo que así debe ser, con el esfuerzo propio.
      También te sigo allá en nuestra escuela. Gracias por la visita.

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