miércoles, 25 de noviembre de 2015

Pasajeritos.

Lúgubres tinieblas sobre mares turbios
sumando pesares a niños de tierra
que van sobre olas hurgando en la nada.

Fantasías rotas por juegos de grandes,
carrera al vacío, cometas sin rumbo,
fantasmas imberbes con frágiles sombras
y corazas leves de piel transparente
que muestran en vivo las manchas de guerra.

Exilio inocente de bebés incrédulos
y sus juegos rotos. -Dos y dos son cuatro,
cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho
y ocho dieciséis- son ya del ayer.
Hoy números tristes que se multiplican
en las caravanas de espantos con remos
como pesadillas que van sobre ánimas.

Un destino incierto a hogares vacíos.

4 comentarios:

  1. Tremendo desgracia la de los refugiados. En verdad es un destino incierto a hogares vacíos.
    Comparto.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marybel Galaaz En verdad que es un gran problema muy lamentable. Gracias por compartir.

      Eliminar
  2. Una realidad que duele, la del exilio; y como todo escenario en que se huye a lugares donde se pueda vivir un poco más en paz, porque a veces se encuentran en otro tipo de infiernos, los más vulnerables en su inocencia son los niños.

    Buen poema Orlando, en dodecasílabos: un retrato de una realidad a la que el mundo parece acostumbrarse.

    Saludos compañero..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es Gonzalo el mundo parece que se acostumbra a esto como algo normal, eso es lo peor.Gracias por tu visita.

      Eliminar